Una joven vuelve a Torrelaguna 20 años después de marcharse porque estaba enamorada de un conde de Barcelona, cuando vuelve por las noches se oye un grito y al día siguiente aparece un animal muerto, aunque con un extraño mordisco. Un día esa bestia ataca a un niño y Luis, un policía decide investigarlo y lo lleva a la mansión abandonada. Hay un problema, la joven vive allí...
Flores sangrientas
30 ago 2011
Prólogo
-¿Se va?-preguntó un chico.
-Sí. Se va a vivir con el conde de L´abregal, en Barcelona-dijo otro chico.
Se encontraban en una habitación de un orfanato en el pueblo de Torrelaguna. La habitación tenía una litera y dos mesas de estudio junto a una ventana. El baño se encontraba a la derecha de la puerta y solo tenía un váter y un lavabo. Las duchas se encontraban en unos baños en el piso de abajo. Esa era la habitación de Luis y Hugo, Luis tenía diecisiete años y Hugo dieciseis. De pronto entró una joven con una maleta en la mano y una mochila colgada del hombro. La joven tenía el pelo moreno y recogido en un moño, sus ojos eran negros como la oscuridad y tenía una sonrisa mágica, o eso pensaba Luis, siempre había estado enamorado de ella desde que se conocieron pero nunca había tenido el valor suficiente de decírselo. Aunque ya era demasiado tarde. Se había enamorado de un conde arrogante y millonario y se iba a Barcelona con él.
-Adiós chicos-dijo la joven y dio un beso en la mejilla a cada uno.
-Adiós Isabel, ¿volveremos a verte?-preguntó Hugo.
Ella se encogió de hombros y se fue. Luis observó por la ventana como se montaba en el coche del conde y se fueron por la carretera hacia Barcelona.
-Sí. Se va a vivir con el conde de L´abregal, en Barcelona-dijo otro chico.
Se encontraban en una habitación de un orfanato en el pueblo de Torrelaguna. La habitación tenía una litera y dos mesas de estudio junto a una ventana. El baño se encontraba a la derecha de la puerta y solo tenía un váter y un lavabo. Las duchas se encontraban en unos baños en el piso de abajo. Esa era la habitación de Luis y Hugo, Luis tenía diecisiete años y Hugo dieciseis. De pronto entró una joven con una maleta en la mano y una mochila colgada del hombro. La joven tenía el pelo moreno y recogido en un moño, sus ojos eran negros como la oscuridad y tenía una sonrisa mágica, o eso pensaba Luis, siempre había estado enamorado de ella desde que se conocieron pero nunca había tenido el valor suficiente de decírselo. Aunque ya era demasiado tarde. Se había enamorado de un conde arrogante y millonario y se iba a Barcelona con él.
-Adiós chicos-dijo la joven y dio un beso en la mejilla a cada uno.
-Adiós Isabel, ¿volveremos a verte?-preguntó Hugo.
Ella se encogió de hombros y se fue. Luis observó por la ventana como se montaba en el coche del conde y se fueron por la carretera hacia Barcelona.
Capítulo I
PARTE 1 LA MANSIÓN
20 años después...
Luis tenía treinta y siete años y era policía, había ido a comprar comida a Madrid, llegó a su casa en la calle Santa Bárbara catorce. En la puerta escuchó las voces de sus vecinas cotillas, era un día normal, de no ser porque había escuchado la palabra Isabel. Se paró en seco y las escuchó.
-¿Vuelve Isabel, la joven que se fue con el conde?-preguntó la más anciana de las cotillas.
-Sí-dijo la más joven-Ha vuelto y vive por las montañas, la vi ayer comprando en el Supersol.
-Veo-dijo una- que las paredes oyen.
Todas las cotillas miraron hacia donde miraba la cotilla y vieron a Luis.
-Hola-dijo Luis sonriendo y se metió corriendo en su casa.
Cuando estuvo dentro Luis dejó el maletín en la mesa del salón y se tiró en el sofá, durmió un buen rato y después se levantó. Se preparó un café y cogióel ordenador y empezó a buscar datos sobre el conde de L´abregal, no encontró nada nuevo aunque vio una frase muy rara. "El conde ha desaparecido"
Luis no se creyó eso, era imposible porque hacía días había aparecido en las fiestas de su pueblo, en Maçanet de Cabrenys.
Salió a la calle y ya era de noche, entonces fue a casa de su amigo Hugo.
Capítulo II
Sonó el timbre de la puerta y Hugo abrió, se encontró con Luis.
-Hola-dijo Hugo-¿Qué... haces aquí?
-Isabel ha vuelto-dijo Luis, estaba jadeando porque había ido corriendo a su casa.
-¿¡Qué!?-exclamó Hugo-Pasa y cuéntamelo todo.
Luis entró en la casa y se sentó en el sofá. De pronto vio a un niño mirándole.
-Hola-dijo Luis-¿Cómo te llamas?
Hugo contestó por el niño.
-Se llama Darío. Es mi único hijo.
El niño tenía el pelo muy liso y de color castaño, sus ojos eran azules y parecía muy tímido, tenía seis años, se fue.
-No sabía que tenías un hijo-dijo Luis.
-Tengo otra pero es una adolescente-dijo Hugo-Se llama Claudia.
Luis le contó que había oído hablar a sus vecinas de Isabel. Cuando hubo terminado Hugo le preguntó:
-¿Estás seguro de que hablaban de ella?
-Por supuesto-dijo Luis pero luego dudó un poco-O no.
Hugo se levantó y fue a la cocina.
-¿Quieres un café?-preguntó desde allí.
-No, gracias-dijo Luis, se acercó Hugo con una taza de café y empezó a tomársela-Pero podemos averiguar donde vive.
Hugo asintió con la cabeza.
-Papá-dijo Claudia entrando en casa-Esta noche unos amigos y yo vamos de camping al bosque, puedo ir, ¿verdad?
-Pregúntale a tu madre cuando vuelva-dijo Hugo-Y si te dice que sí, llévate a tu hermano.
-Papá-suplicó Claudia-No quiero llevarme a Darío.
-Entonces no vas a ir-dijo Hugo, se volvió hacia Luis-Bueno, ¿algo más?
-No dijo Luis y se fue, lo último que oyó fue que Hugo decía algo a Claudia.
-No se os ocurra ir a la mansión abandonada, podría caerse.
-Papá no se ha caído en cientos de años y se va a caer justo encima e nosotros-dijo Claudia.
La casa abandonada se encontraba a varios kilómetros al norte. Era una finca con una casa en el centro, su dueño había muerto años atrás y la casa no había encontrado nunca un comprador.
-Hola-dijo Hugo-¿Qué... haces aquí?
-Isabel ha vuelto-dijo Luis, estaba jadeando porque había ido corriendo a su casa.
-¿¡Qué!?-exclamó Hugo-Pasa y cuéntamelo todo.
Luis entró en la casa y se sentó en el sofá. De pronto vio a un niño mirándole.
-Hola-dijo Luis-¿Cómo te llamas?
Hugo contestó por el niño.
-Se llama Darío. Es mi único hijo.
El niño tenía el pelo muy liso y de color castaño, sus ojos eran azules y parecía muy tímido, tenía seis años, se fue.
-No sabía que tenías un hijo-dijo Luis.
-Tengo otra pero es una adolescente-dijo Hugo-Se llama Claudia.
Luis le contó que había oído hablar a sus vecinas de Isabel. Cuando hubo terminado Hugo le preguntó:
-¿Estás seguro de que hablaban de ella?
-Por supuesto-dijo Luis pero luego dudó un poco-O no.
Hugo se levantó y fue a la cocina.
-¿Quieres un café?-preguntó desde allí.
-No, gracias-dijo Luis, se acercó Hugo con una taza de café y empezó a tomársela-Pero podemos averiguar donde vive.
Hugo asintió con la cabeza.
-Papá-dijo Claudia entrando en casa-Esta noche unos amigos y yo vamos de camping al bosque, puedo ir, ¿verdad?
-Pregúntale a tu madre cuando vuelva-dijo Hugo-Y si te dice que sí, llévate a tu hermano.
-Papá-suplicó Claudia-No quiero llevarme a Darío.
-Entonces no vas a ir-dijo Hugo, se volvió hacia Luis-Bueno, ¿algo más?
-No dijo Luis y se fue, lo último que oyó fue que Hugo decía algo a Claudia.
-No se os ocurra ir a la mansión abandonada, podría caerse.
-Papá no se ha caído en cientos de años y se va a caer justo encima e nosotros-dijo Claudia.
La casa abandonada se encontraba a varios kilómetros al norte. Era una finca con una casa en el centro, su dueño había muerto años atrás y la casa no había encontrado nunca un comprador.
Capítulo III
Era de noche y Claudia hablaba con sus amigos, estaban en su coche, Darío miraba por la ventanilla aburrido, aunque no veía nada más que la silueta de los árboles que pasaban. Se dirigían a la casa abandonada y pronto llegaron, montaron las tiendas de campaña y encendieron una hoguera.
-Claudia-dijo Darío-Estoy muy cansado, ¿puedo ir a dormirme?
-Sí-dijo Claudia.
Darío se metió en la tienda de campaña de su hermana. La tienda era de color violeta y hacía mucho calor dentro, cogió su cantimplora y bebió agua, de pronto oyó un grito descomunal.
Claudia y sus amigos hablaban cuando también oyeron ese grito.
-¿Qué era eso?-preguntó uno de los amigos.
Seguidamente oyeron un aullido horrible que paralizó a todo el mundo y de lejos distinguieron una silueta, era grande, debía medir unos dos metros. Tenía unos ojos rojos como un rubí, distintivamente todos salieron corriendo y se olvidaron de Darío, entonces la silueta empezó a perseguirlos, en ese momento Darío se asomó y vio la silueta a pocos pasos de él, gritó y Claudia se dio cuenta de que no estaba.
-¡Darío!-gritó.
Darío fue mordido por ese monstruo y cayó al suelo.
Darío se despertó y vio que estaba en el suelo, a su alrededor estaban su hermana y sus amigos, en el suelo vio sangre y se tocó el cuello que le escocía, era como si le hubieran clavado mil agujas a la vez en el cuello.
-No te toques-dijo Claudia.
Darío empezó a llorar, a gritar y a convulsionarse.
-¿Qué le pasa?-preguntó uno de ellos.
-No lo se Jorge, ve al pueblo rápido-dijo Claudia.
Jorge corrió hacia el coche pero cuando estaba allí vio una gran abolladura en el tejado del coche.
-Ostras-fue lo único que dijo.
Dos de los jóvenes cogieron a Darío por brazos y piernas y se lo llevaron al coche de otro de ellos.
El asiento del coche no tardó en llenarse de sangre y Darío perdía cada vez más sangre.
-No te mueras, hermano-sollozaba Claudia.
Pronto llegaron a Torrelaguna y despertaron a Hugo y a su mujer.
Vieron a Darío y llamaron a un médico.
El médico examinó la herida.
-¿Qué le mordió?-preguntó a Claudia.
-No sé, nosotros vimos la silueta de lejos y no sabiamos que era-dijo Claudia asustada- ¿Se va a morir?
-No-contestó el médico-Pero estará en coma bastante tiempo.
Hugo, su mujer y Claudia se asustaron.
Al día siguiente Luis cogió el periódico y vio un artículo espantoso.
-Claudia-dijo Darío-Estoy muy cansado, ¿puedo ir a dormirme?
-Sí-dijo Claudia.
Darío se metió en la tienda de campaña de su hermana. La tienda era de color violeta y hacía mucho calor dentro, cogió su cantimplora y bebió agua, de pronto oyó un grito descomunal.
Claudia y sus amigos hablaban cuando también oyeron ese grito.
-¿Qué era eso?-preguntó uno de los amigos.
Seguidamente oyeron un aullido horrible que paralizó a todo el mundo y de lejos distinguieron una silueta, era grande, debía medir unos dos metros. Tenía unos ojos rojos como un rubí, distintivamente todos salieron corriendo y se olvidaron de Darío, entonces la silueta empezó a perseguirlos, en ese momento Darío se asomó y vio la silueta a pocos pasos de él, gritó y Claudia se dio cuenta de que no estaba.
-¡Darío!-gritó.
Darío fue mordido por ese monstruo y cayó al suelo.
Darío se despertó y vio que estaba en el suelo, a su alrededor estaban su hermana y sus amigos, en el suelo vio sangre y se tocó el cuello que le escocía, era como si le hubieran clavado mil agujas a la vez en el cuello.
-No te toques-dijo Claudia.
Darío empezó a llorar, a gritar y a convulsionarse.
-¿Qué le pasa?-preguntó uno de ellos.
-No lo se Jorge, ve al pueblo rápido-dijo Claudia.
Jorge corrió hacia el coche pero cuando estaba allí vio una gran abolladura en el tejado del coche.
-Ostras-fue lo único que dijo.
Dos de los jóvenes cogieron a Darío por brazos y piernas y se lo llevaron al coche de otro de ellos.
El asiento del coche no tardó en llenarse de sangre y Darío perdía cada vez más sangre.
-No te mueras, hermano-sollozaba Claudia.
Pronto llegaron a Torrelaguna y despertaron a Hugo y a su mujer.
Vieron a Darío y llamaron a un médico.
El médico examinó la herida.
-¿Qué le mordió?-preguntó a Claudia.
-No sé, nosotros vimos la silueta de lejos y no sabiamos que era-dijo Claudia asustada- ¿Se va a morir?
-No-contestó el médico-Pero estará en coma bastante tiempo.
Hugo, su mujer y Claudia se asustaron.
Al día siguiente Luis cogió el periódico y vio un artículo espantoso.
Capítulo IV
El timbre no paraba de sonar y no contestaba nadie. Pronto apareció Hugo y abrió la puerta.
-¿Qué pasa?-preguntó Hugo.
Era Luis y tenía un periódico, estaba pálido y enfadado.
-¿Me puedes explicar qué es esto?-dijo Luis mostrándole el periódico.
En la portada había dos imágenes, una oveja desangrada con un mordisco muy raro en el cuello y Darío.
-Dos ataques a la vez en Torrelaguna-leyó Hugo-Anoche hubo dos ataques en el pueblo de Torrelaguna, una oveja que pastaba en su granja y un niño de unos seis o siete años. El niño está vivo pero en coma, la oveja murió, lo más raro... es que no tenía sangre en su cuerpo.
Hugo levató la vista y vio a Luis frunciendo el ceño.
-Darío, es posible que haya perdido mucha sangre-dijo Luis-Yo no soy médico pero mira a ver.
Hugo fue a la habitación de Darío y llamó al médico.
El médico tardó poco en llegar a la casa, una vez allí Hugo le pidió que le analizara la sangre. Le puso la aguja y le empezó a sacar sangre, todos miraron aterrorizados.
-¡Es negra!-exclamó el médico consternado-Además, no tiene mucha sangre.
-¿Quién le habrá atacado?-preguntó Hugo, nadie tenía la respuesta así que nadie habló.
Al rato Luis rompió el silencio.
-Soy policía, investigaré este caso.
Era por la tarde y Luis iba a recoger las cosas para irse a casa, pero una mujer la interrumpió.
-Luis, debes investigar esto-le tendió los papeles encima de la mesa-Tienes que preguntar a todos los sospechosos de este asesinato.
-Elena-dijo Luis-Tengo que irme a casa, además quiero investigar ese caso de la bestia de Torrelaguna. Adiós.
Elena era su jefa y se llevaban fatal.
-¿Y ahora quién llevará este caso?-se preguntó.
-Hola Elena-dijo un compañero-Tengo una idea, ya sé quién puede llevarlo.
-¿Quién?-dijo Elena ansiosa.
-Tú-dijo y se fue.
Luis cogió el coche y se fue por la carretera. Deseaba ver el lugar donde Darío había sido atacado. Llegó a la valla de la casa abandonada.
-Villa Bonita-leyó Luis-Eso sería antes
Miró la casa y vio que estaba a punto de caerse, nadie podía vivir allí. De pronto vio una luz en una de las ventanas.
-¿Pero qué?-dijo Luis, entró en el jardín-Serán mendigos los expulsaré.
Llegó al porche de la casa y tocó el timbre, para su sorpresa aún sonaba. Entonces la luz se apagó y Luis vio correr una cortina y detrás de las cortinas una cara.
Se quedó paralizado en el sitio, no conocía la cara pero tenía ojos rojos y era lo que le había dado tanto miedo. Corrió hacia el coche, esa casa siempre le había dado miedo pero ahora más.
-¿Qué pasa?-preguntó Hugo.
Era Luis y tenía un periódico, estaba pálido y enfadado.
-¿Me puedes explicar qué es esto?-dijo Luis mostrándole el periódico.
En la portada había dos imágenes, una oveja desangrada con un mordisco muy raro en el cuello y Darío.
-Dos ataques a la vez en Torrelaguna-leyó Hugo-Anoche hubo dos ataques en el pueblo de Torrelaguna, una oveja que pastaba en su granja y un niño de unos seis o siete años. El niño está vivo pero en coma, la oveja murió, lo más raro... es que no tenía sangre en su cuerpo.
Hugo levató la vista y vio a Luis frunciendo el ceño.
-Darío, es posible que haya perdido mucha sangre-dijo Luis-Yo no soy médico pero mira a ver.
Hugo fue a la habitación de Darío y llamó al médico.
El médico tardó poco en llegar a la casa, una vez allí Hugo le pidió que le analizara la sangre. Le puso la aguja y le empezó a sacar sangre, todos miraron aterrorizados.
-¡Es negra!-exclamó el médico consternado-Además, no tiene mucha sangre.
-¿Quién le habrá atacado?-preguntó Hugo, nadie tenía la respuesta así que nadie habló.
Al rato Luis rompió el silencio.
-Soy policía, investigaré este caso.
Era por la tarde y Luis iba a recoger las cosas para irse a casa, pero una mujer la interrumpió.
-Luis, debes investigar esto-le tendió los papeles encima de la mesa-Tienes que preguntar a todos los sospechosos de este asesinato.
-Elena-dijo Luis-Tengo que irme a casa, además quiero investigar ese caso de la bestia de Torrelaguna. Adiós.
Elena era su jefa y se llevaban fatal.
-¿Y ahora quién llevará este caso?-se preguntó.
-Hola Elena-dijo un compañero-Tengo una idea, ya sé quién puede llevarlo.
-¿Quién?-dijo Elena ansiosa.
-Tú-dijo y se fue.
Luis cogió el coche y se fue por la carretera. Deseaba ver el lugar donde Darío había sido atacado. Llegó a la valla de la casa abandonada.
-Villa Bonita-leyó Luis-Eso sería antes
Miró la casa y vio que estaba a punto de caerse, nadie podía vivir allí. De pronto vio una luz en una de las ventanas.
-¿Pero qué?-dijo Luis, entró en el jardín-Serán mendigos los expulsaré.
Llegó al porche de la casa y tocó el timbre, para su sorpresa aún sonaba. Entonces la luz se apagó y Luis vio correr una cortina y detrás de las cortinas una cara.
Se quedó paralizado en el sitio, no conocía la cara pero tenía ojos rojos y era lo que le había dado tanto miedo. Corrió hacia el coche, esa casa siempre le había dado miedo pero ahora más.
Capítulo V
Al día siguiente Luis fue a trabajar como todos los días pero estaba en las nubes, estaba pensando todo el rato en la cara de la ventana de la casa abandonada, se estremeció de horror.
-¿Qué te pasa?-preguntó Elena.
Luis no contestó, Elena le pasó la mano por delante de su cara y no reaccionó, no tuvo más remedio que darle una torta, entonces Luis se despertó.
-¿Qué pasa?-preguntó otra vez Elena.
-Nada-dijo Luis, Elena se iba a ir-Espera Elena, ¿la mansión cuanto lleva abandonada?
-No sé, unos... veinte años más o menos, ¿por?
-Creo que tenemos un nuevo vecino-dijo Luis.
-¿La casa encontró comprador?-preguntó Elena.
-No tengo ni idea pero vi una cara asomarse en una de las ventanas
-Iré esta tarde a ver, a lo mejor son yonkis, borrachos o vagabundos-dijo Elena.
-Gracias Elena-dijo Luis, ella se fue.
Era por la tarde y Elena iba en su coche camino de la casa abandonada, era una tarde preciosa, de repente a lo lejos, en la carretera vio algo y se paró, bajó del coche y llegó al lugar del objeto. Entonces vio lo que era y le dieron arcadas.
Cogió el móvil y miró la cobertura, no tenía.
-Mierda-dijo Elena.
Miró de nuevo lo que había, era un joven de unos veintidos años muerto, había junto a él un charco de sangre negra como el carbón, en el cuello tenía una mordedura muy rara.
Elena cogió unos guantes, abrió el maletero del coche y cogió el cuerpo y lo metió en el maletero, lo cerró bien para que no oliera y entró otra vez en el coche.
Al rato llegó a las vallas de la casa y entró, antes leyó una cosa que no estaba antes.
-Villa L´abregal-leyó Elena-¿Qué tiene que ver esto con la casa?
Llegó al umbral de la casa y llamó, entonces se abrió la puerta y Elena sacó la pistola por si abría un monstruo, era muy poco probable, pero por si acaso. Entonces cuando Elena vio a la persona que abría la puerta se quedó paralizada y solo pudo decir una cosa:
-Tú.
-¿Qué te pasa?-preguntó Elena.
Luis no contestó, Elena le pasó la mano por delante de su cara y no reaccionó, no tuvo más remedio que darle una torta, entonces Luis se despertó.
-¿Qué pasa?-preguntó otra vez Elena.
-Nada-dijo Luis, Elena se iba a ir-Espera Elena, ¿la mansión cuanto lleva abandonada?
-No sé, unos... veinte años más o menos, ¿por?
-Creo que tenemos un nuevo vecino-dijo Luis.
-¿La casa encontró comprador?-preguntó Elena.
-No tengo ni idea pero vi una cara asomarse en una de las ventanas
-Iré esta tarde a ver, a lo mejor son yonkis, borrachos o vagabundos-dijo Elena.
-Gracias Elena-dijo Luis, ella se fue.
Era por la tarde y Elena iba en su coche camino de la casa abandonada, era una tarde preciosa, de repente a lo lejos, en la carretera vio algo y se paró, bajó del coche y llegó al lugar del objeto. Entonces vio lo que era y le dieron arcadas.
Cogió el móvil y miró la cobertura, no tenía.
-Mierda-dijo Elena.
Miró de nuevo lo que había, era un joven de unos veintidos años muerto, había junto a él un charco de sangre negra como el carbón, en el cuello tenía una mordedura muy rara.
Elena cogió unos guantes, abrió el maletero del coche y cogió el cuerpo y lo metió en el maletero, lo cerró bien para que no oliera y entró otra vez en el coche.
Al rato llegó a las vallas de la casa y entró, antes leyó una cosa que no estaba antes.
-Villa L´abregal-leyó Elena-¿Qué tiene que ver esto con la casa?
Llegó al umbral de la casa y llamó, entonces se abrió la puerta y Elena sacó la pistola por si abría un monstruo, era muy poco probable, pero por si acaso. Entonces cuando Elena vio a la persona que abría la puerta se quedó paralizada y solo pudo decir una cosa:
-Tú.
Capíulo VI
PARTE 2 LA VERDAD
-Hola Elena-dijo Isabel.
-¿Qué haces aquí?-preguntó Elena.
-He vuelto a Torrelaguna-dijo Isabel intentando sonreir-¿Qué tal Elena?
-¡¿Qué tal Elena?! ¿Sabes que te fuiste de Torrelaguna sin despedirte de mí? ¡Eramos las mejores amigas! ¿Cómo pudiste hacerme eso?
Cuando Elena terminó de gritarle se fijó que Isabel estaba llorando.
-Lo siento-dijo Elena-Siento haberte gritado.
-Es verdad-dijo Isabel entre sollozos-No quise despedirme de tí para que no costara irme, Elena, lo siento yo, y mucho, debí de haberte dicho adiós.
Elena e Isabel se abrazaron por primera vez en veinte años.
-Te he echado de menos, Fresa-dijo Elena.
Isabel se rió.
-Todavía te acuerdas de mi apodo, ¿cuál era el tuyo?
-Lima-dijo Elena-Bueno me tengo que ir, ah, por cierto, no le has dicho nada a Luis.
Isabel se puso blanca mirando el horizonte.
-Elena vete ya que llegas tarde-dijo Isabel muy seria.
-Isabel estás blanca, ¿te pasa algo?
-¡Vete!-exclamó Isabel.
Elena se fue y cogió el coche, Isabel estaba muy rara últimamente.
Era de noche y Luis miraba el ordenador, de pronto vio una cosa en el ordenador rara.
-El conde de L´abregal ha desaparecido, se le vio por última vez en Segovia y bajó hacia abajo pero ya no lo volvieron a ver-leyó Luis.
En ese momento el teléfono sonó.
-¿Si?-preguntó Luis.
-Luis, soy Elena, no te vas a creer quien vive en la casa abandonada.
-¿Quién?-preguntó Luis.
-Agarrate a algo. Es Isabel.
Esas palabras sonaron en el cerebro de Luis como martillazos en un yunque.
-Estás bromeando, ¿verdad?-dijo Luis-Yo oí rumores de que Isabel estaba por aquí pero no me las creí, voy a ir mañana a su casa.
Al día siguiente iba a ir a casa de Isabel pero apareció algo en el periódico que llamó la atención a Luis.
Llamó a Hugo y fue a su casa.
-Hola-dijo Hugo, estaban en la puerta de la casa de él-¿Qué tenías que enseñarme?
Luis le pasó el periódico.
-Anoche en las calles Juan de Gamarra, las Monjas, la plaza mayor y la calle Burgos se vio una criatura, muchos de los que estaban allí se desmayaron, ese monstruo atacó a un hombre mayor llamado Juan Soles y murió y a un bebé que le han tenido que darle sangre para salvarle, aún así se dice que no se salvará de las secuelas. La criatura era horrible según los vecinos de la zona y un videoaficionado sacó una foto que está abajo.
Hugo y Luis miraron la criatura, era como un gorila gigante, de unos dos metro, el gorila tenía el pelo rojo y su nariz eran dos agujeros blancos como la nieve, sus ojos eran azules como el cielo y la boca tenía unos dientes afilados.
-Dios mío-dijo Hugo-Por eso anoche Darío dice que oyó gritos en la calle.
-Tengo que ir a ver a Isabel-dijo Luis-Adiós
Luis salió de la casa y cogió el coche, en las calles no había absolutamente nadie, cuando llegó a las calles donde estuvo el monstruo vio que estaban destrozadas y las persianas de todas las casas bajadas.
"Vaya, esto ha dejado Torrelaguna atemorizada"pensó Luis.
Llegó a la casa abandonada y vio el cartel de Villa L´abregal. Llegó al porche de la casa y llamó a la puerta, no abrió nadie, al rato abrió un hombre alto vestido de negro.
-Hola-dijo Luis-¿Está Isabel?
-Está durmiendo-contestó el hombre-Soy Esteban, el mayordomo de Isabel, está destrozada, anoche tuvo unos incidentes.
-Una última cosa-dijo Luis-¿Puedo hablar con el conde de L´abregal?
Esteban palideció y después cerró la puerta.
-Oiga, Esteban-dijo Luis-Que raro.
-He vuelto a Torrelaguna-dijo Isabel intentando sonreir-¿Qué tal Elena?
-¡¿Qué tal Elena?! ¿Sabes que te fuiste de Torrelaguna sin despedirte de mí? ¡Eramos las mejores amigas! ¿Cómo pudiste hacerme eso?
Cuando Elena terminó de gritarle se fijó que Isabel estaba llorando.
-Lo siento-dijo Elena-Siento haberte gritado.
-Es verdad-dijo Isabel entre sollozos-No quise despedirme de tí para que no costara irme, Elena, lo siento yo, y mucho, debí de haberte dicho adiós.
Elena e Isabel se abrazaron por primera vez en veinte años.
-Te he echado de menos, Fresa-dijo Elena.
Isabel se rió.
-Todavía te acuerdas de mi apodo, ¿cuál era el tuyo?
-Lima-dijo Elena-Bueno me tengo que ir, ah, por cierto, no le has dicho nada a Luis.
Isabel se puso blanca mirando el horizonte.
-Elena vete ya que llegas tarde-dijo Isabel muy seria.
-Isabel estás blanca, ¿te pasa algo?
-¡Vete!-exclamó Isabel.
Elena se fue y cogió el coche, Isabel estaba muy rara últimamente.
Era de noche y Luis miraba el ordenador, de pronto vio una cosa en el ordenador rara.
-El conde de L´abregal ha desaparecido, se le vio por última vez en Segovia y bajó hacia abajo pero ya no lo volvieron a ver-leyó Luis.
En ese momento el teléfono sonó.
-¿Si?-preguntó Luis.
-Luis, soy Elena, no te vas a creer quien vive en la casa abandonada.
-¿Quién?-preguntó Luis.
-Agarrate a algo. Es Isabel.
Esas palabras sonaron en el cerebro de Luis como martillazos en un yunque.
-Estás bromeando, ¿verdad?-dijo Luis-Yo oí rumores de que Isabel estaba por aquí pero no me las creí, voy a ir mañana a su casa.
Al día siguiente iba a ir a casa de Isabel pero apareció algo en el periódico que llamó la atención a Luis.
Llamó a Hugo y fue a su casa.
-Hola-dijo Hugo, estaban en la puerta de la casa de él-¿Qué tenías que enseñarme?
Luis le pasó el periódico.
-Anoche en las calles Juan de Gamarra, las Monjas, la plaza mayor y la calle Burgos se vio una criatura, muchos de los que estaban allí se desmayaron, ese monstruo atacó a un hombre mayor llamado Juan Soles y murió y a un bebé que le han tenido que darle sangre para salvarle, aún así se dice que no se salvará de las secuelas. La criatura era horrible según los vecinos de la zona y un videoaficionado sacó una foto que está abajo.
Hugo y Luis miraron la criatura, era como un gorila gigante, de unos dos metro, el gorila tenía el pelo rojo y su nariz eran dos agujeros blancos como la nieve, sus ojos eran azules como el cielo y la boca tenía unos dientes afilados.
-Dios mío-dijo Hugo-Por eso anoche Darío dice que oyó gritos en la calle.
-Tengo que ir a ver a Isabel-dijo Luis-Adiós
Luis salió de la casa y cogió el coche, en las calles no había absolutamente nadie, cuando llegó a las calles donde estuvo el monstruo vio que estaban destrozadas y las persianas de todas las casas bajadas.
"Vaya, esto ha dejado Torrelaguna atemorizada"pensó Luis.
Llegó a la casa abandonada y vio el cartel de Villa L´abregal. Llegó al porche de la casa y llamó a la puerta, no abrió nadie, al rato abrió un hombre alto vestido de negro.
-Hola-dijo Luis-¿Está Isabel?
-Está durmiendo-contestó el hombre-Soy Esteban, el mayordomo de Isabel, está destrozada, anoche tuvo unos incidentes.
-Una última cosa-dijo Luis-¿Puedo hablar con el conde de L´abregal?
Esteban palideció y después cerró la puerta.
-Oiga, Esteban-dijo Luis-Que raro.
Capítulo VII
Luis llegó a su casa y entró en su despacho, debía reflexionar.
Se sentó en su silla, cogió una libreta y empezó a escribir:
PREGUNTAS:
¿Por qué Isabel se ha mudado a esa casa?
¿Por qué el mayordomo se ha puesto blanco cuando he hablado del conde?
¿Dónde está el conde L´abregal?
¿Qué es lo que esconde Isabel?
El monstruo, ¿tiene que ver con Isabel?
Si es así, ¿por qué?
¿Por qué Isabel ha vuelto a Torrelaguna después de veinte años?
Dejó un espacio entre cada pregunta para contestarla cuando lo supiera, en ese momento fue a casa de Hugo.
Llegó a la casa y se sentaron a hablar.
-Hugo-empezó Luis-Me parece que Isabel tiene algo que ver con el monstruo.
-¿Si?-preguntó Hugo.
Luis asintió con la cabeza.
-Pero debes prometerme que no se lo contarás a nadie.
Hugo asintió.
-Bueno me voy a cenar-dijo Luis.
Luis salió de la casa y Hugo miró por la ventana.
-¿Qué ha dicho?-dijo Susana, su mujer.
-Isabel es el monstruo-dijo Hugo-Hay que contárselo a todo el pueblo y matarla.
Al día siguiente Luis se levantó, desayunó y fue a la casa de Isabel.
Cuando llegó fue por la parte de atrás y vio que el jardín había cambiado.
El jardín entero estaba lleno de rosas rojas.
-Pero, ¿qué ha pasado aquí?-dijo Luis.
-Nada, que me gustan las rosas-dijo alguien a su espalda.
Luis se giró y vio a Isabel, no se lo pensó dos veces, fue corriendo a abrazarla.
-Te he echado de menos, Isa-dijo Luis.
-Y yo-contestó ella-Por eso he vuelto a Torrelaguna, para visitaros a todos.
-¿Y el conde de L´abregal? No lo he visto por el pueblo-dijo Luis.
-Me he separado-dijo Isabel estaba blanca y se mordía el labio.
Luis sabía cuando Isabel mentía porque se mordía el labio, pero no dijo nada.
-Bueno pues encantado de haberte visto-dijo Luis-Adiós, y baja al pueblo de vez en cuando.
Luis llegó a su casa y abrió la libreta.
PREGUNTAS:¿Por qué Isabel se ha mudado a esa casa?
¿Por qué el mayordomo se ha puesto blanco cuando he hablado del conde?
¿Dónde está el conde L´abregal?
¿Qué es lo que esconde Isabel?
El monstruo, ¿tiene que ver con Isabel?
Si es así, ¿por qué?
¿Por qué Isabel ha vuelto a Torrelaguna después de veinte años?
Porque quería volver a ver el pueblo y a nosotros.
¿Por qué Isabel me ha mentido cuando he hablado del conde?
Terminó de escribir y leyó la libreta, no se le ocurría ninguna respuesta, entonces le dio dolor de cabeza y se fue a la cama.
Se sentó en su silla, cogió una libreta y empezó a escribir:
PREGUNTAS:
¿Por qué Isabel se ha mudado a esa casa?
¿Por qué el mayordomo se ha puesto blanco cuando he hablado del conde?
¿Dónde está el conde L´abregal?
¿Qué es lo que esconde Isabel?
El monstruo, ¿tiene que ver con Isabel?
Si es así, ¿por qué?
¿Por qué Isabel ha vuelto a Torrelaguna después de veinte años?
Dejó un espacio entre cada pregunta para contestarla cuando lo supiera, en ese momento fue a casa de Hugo.
Llegó a la casa y se sentaron a hablar.
-Hugo-empezó Luis-Me parece que Isabel tiene algo que ver con el monstruo.
-¿Si?-preguntó Hugo.
Luis asintió con la cabeza.
-Pero debes prometerme que no se lo contarás a nadie.
Hugo asintió.
-Bueno me voy a cenar-dijo Luis.
Luis salió de la casa y Hugo miró por la ventana.
-¿Qué ha dicho?-dijo Susana, su mujer.
-Isabel es el monstruo-dijo Hugo-Hay que contárselo a todo el pueblo y matarla.
Al día siguiente Luis se levantó, desayunó y fue a la casa de Isabel.
Cuando llegó fue por la parte de atrás y vio que el jardín había cambiado.
El jardín entero estaba lleno de rosas rojas.
-Pero, ¿qué ha pasado aquí?-dijo Luis.
-Nada, que me gustan las rosas-dijo alguien a su espalda.
Luis se giró y vio a Isabel, no se lo pensó dos veces, fue corriendo a abrazarla.
-Te he echado de menos, Isa-dijo Luis.
-Y yo-contestó ella-Por eso he vuelto a Torrelaguna, para visitaros a todos.
-¿Y el conde de L´abregal? No lo he visto por el pueblo-dijo Luis.
-Me he separado-dijo Isabel estaba blanca y se mordía el labio.
Luis sabía cuando Isabel mentía porque se mordía el labio, pero no dijo nada.
-Bueno pues encantado de haberte visto-dijo Luis-Adiós, y baja al pueblo de vez en cuando.
Luis llegó a su casa y abrió la libreta.
PREGUNTAS:¿Por qué Isabel se ha mudado a esa casa?
¿Por qué el mayordomo se ha puesto blanco cuando he hablado del conde?
¿Dónde está el conde L´abregal?
¿Qué es lo que esconde Isabel?
El monstruo, ¿tiene que ver con Isabel?
Si es así, ¿por qué?
¿Por qué Isabel ha vuelto a Torrelaguna después de veinte años?
Porque quería volver a ver el pueblo y a nosotros.
¿Por qué Isabel me ha mentido cuando he hablado del conde?
Terminó de escribir y leyó la libreta, no se le ocurría ninguna respuesta, entonces le dio dolor de cabeza y se fue a la cama.
Capítulo VIII
Al día siguiente Luis se levantó como cualquier día y desayunó, en ese momento sonó el teléfono.
-Luis-dijo Elena-No vengas hoy a trabajar.
-¿Por?-preguntó.
-Van a matar a Isabel porque dicen que es el monstruo.
-¡¿Qué?!-gritó Luis.
Colgó y se vistió lo más rápido que pudo, tenía que llegar lo más rápido posible a casa de Isabel, antes de que llegara todo el pueblo.
Cogió el coche y fue a la villa de Isabel, llegó antes que los otros y entró rápido en el jardín, llegó al porche y llamó insistentemente al timbre.
-¿Qué ocurre?-preguntó Isabel.
-Huyamos-dijo Luis-Vámonos lejos de la Comunidad de Madrid, muy lejos, a Valencia, a Málaga, a Baleares, te quieren matar.
-¿Qué?-preguntó Isabel.
-Te quieren matar, Isabel, todos, pero yo no, yo te quiero, siempre te he querido-llevaba preparando el discurso durante veintitrés años-y siempre te querré, llevo veintitrés años intentando decírtelo. Por favor huyamos de aquí.
-No puedo Luis, lo siento, no sería buena idea.
-¿Por qué no?-preguntó Luis-Has roto con L´abregal.
-L´abregal murió-dijo Isabel y empezó a llorar.
Luis se quedó tieso en el sitio, en ese momento se giró y vio gente que llegaba a la verja.
-Isabel, tenemos que escondernos-dijo Luis y la condujó detrás de la casa.
Miró hacia la verja y vio como entraba gente, entre ellos Hugo y Susana.
-Traidor-murmuró.
Se dio la vuelta y vio a Isabel que tocaba las rosas y cerraba los ojos.
-Isa-dijo Luis-tenemos que irnos-no contestó-¡Isabel!
Isabel reaccionó y fue tras él, llegaron a la parte de atrás de la verja y saltaron.
Luis e Isabel fueron por el bosque y llegaron al coche de Luis.
-Sube-dijo Luis.
Se subieron al coche los dos y huyeron. Pero cometieron el error de que Claudia estaba allí. Cogió el móvil y comprobó la cobertura, no tenía así que fue corriendo, llegó hasta Hugo.
-Papá, Luis e Isabel han huído en coche.
Hugo, Susana y Claudia cogieron el coche y los siguieron.
Luis e Isabel llegaron a Redueña y pararon un rato.
-Tenemos que enfrentarnos-dijo Isabel.
-No-contestó Luis-¿Por qué L´abregal está muerto?
-Porque lo maté yo-dijo Isabel-Me convierto en una bestia por culpa de las flores rojas, me pinché con una y me convertí en eso y cada noche me convierto y a veces me encerro en el sótano, pero a veces no podía controlarlo y salía de la casa y atacaba, esas flores, las he llamado flores sangrientas, porque son horribles y provocan sangre.
-Luis-dijo Elena-No vengas hoy a trabajar.
-¿Por?-preguntó.
-Van a matar a Isabel porque dicen que es el monstruo.
-¡¿Qué?!-gritó Luis.
Colgó y se vistió lo más rápido que pudo, tenía que llegar lo más rápido posible a casa de Isabel, antes de que llegara todo el pueblo.
Cogió el coche y fue a la villa de Isabel, llegó antes que los otros y entró rápido en el jardín, llegó al porche y llamó insistentemente al timbre.
-¿Qué ocurre?-preguntó Isabel.
-Huyamos-dijo Luis-Vámonos lejos de la Comunidad de Madrid, muy lejos, a Valencia, a Málaga, a Baleares, te quieren matar.
-¿Qué?-preguntó Isabel.
-Te quieren matar, Isabel, todos, pero yo no, yo te quiero, siempre te he querido-llevaba preparando el discurso durante veintitrés años-y siempre te querré, llevo veintitrés años intentando decírtelo. Por favor huyamos de aquí.
-No puedo Luis, lo siento, no sería buena idea.
-¿Por qué no?-preguntó Luis-Has roto con L´abregal.
-L´abregal murió-dijo Isabel y empezó a llorar.
Luis se quedó tieso en el sitio, en ese momento se giró y vio gente que llegaba a la verja.
-Isabel, tenemos que escondernos-dijo Luis y la condujó detrás de la casa.
Miró hacia la verja y vio como entraba gente, entre ellos Hugo y Susana.
-Traidor-murmuró.
Se dio la vuelta y vio a Isabel que tocaba las rosas y cerraba los ojos.
-Isa-dijo Luis-tenemos que irnos-no contestó-¡Isabel!
Isabel reaccionó y fue tras él, llegaron a la parte de atrás de la verja y saltaron.
Luis e Isabel fueron por el bosque y llegaron al coche de Luis.
-Sube-dijo Luis.
Se subieron al coche los dos y huyeron. Pero cometieron el error de que Claudia estaba allí. Cogió el móvil y comprobó la cobertura, no tenía así que fue corriendo, llegó hasta Hugo.
-Papá, Luis e Isabel han huído en coche.
Hugo, Susana y Claudia cogieron el coche y los siguieron.
Luis e Isabel llegaron a Redueña y pararon un rato.
-Tenemos que enfrentarnos-dijo Isabel.
-No-contestó Luis-¿Por qué L´abregal está muerto?
-Porque lo maté yo-dijo Isabel-Me convierto en una bestia por culpa de las flores rojas, me pinché con una y me convertí en eso y cada noche me convierto y a veces me encerro en el sótano, pero a veces no podía controlarlo y salía de la casa y atacaba, esas flores, las he llamado flores sangrientas, porque son horribles y provocan sangre.
Capítulo IX
-Pero, ¿cuándo ocurrió todo eso?-preguntó Luis.
-Hará unos dos meses-dijo Isabel-Te voy a contar lo que pasó:
Era de noche en Barcelona, una noche cualquiera con una luna llena muy grande, L´abregal y yo estabamos paseando por el paseo marítimo en dirección al castillo, había una feria allí y fuimos a verlo, lo vimos, era precioso y cuando volviamos vi un rosal especial, era de color sangre, me acerqué a ella y fui a coger una rosa para dársela a L´abregal, y entonces me pinché. Parecía todo normal pero cuando me pinché se me debió de inyectar un veneno, y me convertí en... eso y en ese momento, ataqué a L´abregal, huyó y al día siguiente aparecí en la playa de Barcelona, entonces decidí que debía huir. Iba a ir hacía Torrelaguna para que me mataráis, pero el conde me siguió. Una noche me vio convertida en bestia y se acercó a mí, entonces le ataqué y... y le maté. Lo supe porque al día siguiente vi que estaba su cadáver destrozado a mi lado, sin la pierna derecha, lo primero que hice fue vomitar y descubrí, con horror, que me había comido su pierna. Luego lloré todo lo que pude. Lo enterré en el bosque cerca de aquí y fui a Madrid, pero en la sierra me encontré con gente como yo, habían creado una tribu y me quedé con ellos durante una semana, pero quise irme y fui a Madrid para comprar una casa y encontré la casa abandonada que no encontraban comprador y decidí comprarlo. Y aquí estoy, ataqué a Darío y a animales y me lamento mucho de haberlo hecho, así que mátame, coge este cuchillo y clavámelo en el corazón.
Isabel le pasó el cuchillo a Luis, pero él no lo cogió.
-Por favor-dijo Isabel-Podría matarte a tí si no me matas tú.
-No-dijo Luis, entonces vio algo-Hay que esconderse, Hugo está aquí.
Empezaron los dos a correr hacia el campo, pero Hugo los vio.
-Allí-dijo Hugo señalando con el dedo-Coge la escopeta, Claudia.
Claudia cogió la escopeta que estaba dentro del coche y se la pasó a su padre. El hombre cargó la escopeta y siguieron a Luis e Isabel.
-Nos van a alcanzar-dijo Luis hay que ir al bosque.
-Vale-dijo Isabel.
Fueron hacia el bosque y se metieron en él.
Se escondieron entre los arbustos, y esperaron. Vieron como la familia de Hugo se dirigía al bosque y pasaban junto a ellos.
-Atchis-estornudó Luis.
Hugo, Susana y Claudia los oyeron y apuntaron con la escopeta a Isabel. Entonces Luis se puso entre ella y la escopeta.
-Luis quítate de ahí-dijo Hugo.
-Si quieres matarla, debes matarme a mí primero-dijo Luis.
Hugo no soltó la escopeta pero la bajó cuando Luis dijo eso.
-Mátale a él también si se ha unido a Isabel, es posible que sea uno de ellos-dijo Susana.
Entonces Hugo subió la escopeta y le apuntó, la preparó, Luis e Isabel cerraron los ojos y... sonó un disparo en todo el bosque.
-Hará unos dos meses-dijo Isabel-Te voy a contar lo que pasó:
Era de noche en Barcelona, una noche cualquiera con una luna llena muy grande, L´abregal y yo estabamos paseando por el paseo marítimo en dirección al castillo, había una feria allí y fuimos a verlo, lo vimos, era precioso y cuando volviamos vi un rosal especial, era de color sangre, me acerqué a ella y fui a coger una rosa para dársela a L´abregal, y entonces me pinché. Parecía todo normal pero cuando me pinché se me debió de inyectar un veneno, y me convertí en... eso y en ese momento, ataqué a L´abregal, huyó y al día siguiente aparecí en la playa de Barcelona, entonces decidí que debía huir. Iba a ir hacía Torrelaguna para que me mataráis, pero el conde me siguió. Una noche me vio convertida en bestia y se acercó a mí, entonces le ataqué y... y le maté. Lo supe porque al día siguiente vi que estaba su cadáver destrozado a mi lado, sin la pierna derecha, lo primero que hice fue vomitar y descubrí, con horror, que me había comido su pierna. Luego lloré todo lo que pude. Lo enterré en el bosque cerca de aquí y fui a Madrid, pero en la sierra me encontré con gente como yo, habían creado una tribu y me quedé con ellos durante una semana, pero quise irme y fui a Madrid para comprar una casa y encontré la casa abandonada que no encontraban comprador y decidí comprarlo. Y aquí estoy, ataqué a Darío y a animales y me lamento mucho de haberlo hecho, así que mátame, coge este cuchillo y clavámelo en el corazón.
Isabel le pasó el cuchillo a Luis, pero él no lo cogió.
-Por favor-dijo Isabel-Podría matarte a tí si no me matas tú.
-No-dijo Luis, entonces vio algo-Hay que esconderse, Hugo está aquí.
Empezaron los dos a correr hacia el campo, pero Hugo los vio.
-Allí-dijo Hugo señalando con el dedo-Coge la escopeta, Claudia.
Claudia cogió la escopeta que estaba dentro del coche y se la pasó a su padre. El hombre cargó la escopeta y siguieron a Luis e Isabel.
-Nos van a alcanzar-dijo Luis hay que ir al bosque.
-Vale-dijo Isabel.
Fueron hacia el bosque y se metieron en él.
Se escondieron entre los arbustos, y esperaron. Vieron como la familia de Hugo se dirigía al bosque y pasaban junto a ellos.
-Atchis-estornudó Luis.
Hugo, Susana y Claudia los oyeron y apuntaron con la escopeta a Isabel. Entonces Luis se puso entre ella y la escopeta.
-Luis quítate de ahí-dijo Hugo.
-Si quieres matarla, debes matarme a mí primero-dijo Luis.
Hugo no soltó la escopeta pero la bajó cuando Luis dijo eso.
-Mátale a él también si se ha unido a Isabel, es posible que sea uno de ellos-dijo Susana.
Entonces Hugo subió la escopeta y le apuntó, la preparó, Luis e Isabel cerraron los ojos y... sonó un disparo en todo el bosque.
Capítulo X
Luis abrió los ojos y vio que no estaba ni herido ni muerto, se giró para ver si Isabel estaba bien y vio que ella también estaba sorprendida, entonces señaló a Hugo y Luis se dio la vuelta.
Claudia sujetaba la escopeta hacia arriba y Hugo y ella estaban forcejeando.
-Claudia, para-dijo Susana.
Claudia cogió la escopeta y la lanzó muy lejos.
-Lo siento papá y mamá pero no puedo permitirlo-dijo Claudia.
Se puso delante de Isabel y Luis, seguro que a ella no la disparaban sus padres, Hugo fue hacia la escopeta.
-Hija-dijo Susana-Mira lo que le hizo a tu hermano.
Isabel desvió la mirada de Susana, se notaba que ese comentario la había incomodado.
-Lo sé-dijo Claudia-Todo el mundo comete errores, mamá y hay que saber perdonar, por suerte no mató a Darío.
Hugo apareció con la escopeta.
Claudia, quítate-dijo Hugo.
-¡No!-exclamó Claudia.
Entonces Hugo dio una bofetada a Claudia y cayó al suelo, al caer al suelo se golpeó en la frente y se hizo un corte. Claudia se tocó la frente y vio que tenía sangre, entonces Isabel le pasó algo raro.
Empezó a convulsionarse y después se cayó al suelo, Susana gritó de terror y Luis miró al cielo, había luna llena.
-Oh no-dijo.
Cogió a Claudia y empezaron a correr. Hugo y Susana estaban paralizados, y Hugo disparó al monstruo pero la bala no le hizo nada, entonces descubrieron que la mejor manera era huir. Así que, torpemente, salieron corriendo.
Luis, Claudia, Hugo y Susana corrían sorteando los árboles intentando huir del monstruo, pero el monstruo medía dos metros y en dos zancadas estaba allí.
Entonces Claudia cayó en un agujero y Luis cayó también. Hugo y Susana se escondieron junto a ellos.
El monstruo pasó de largo y todos se levantaron.
-¿Qué ocurre?-preguntó Claudia.
-Isabel se convierte cada luna llena en... eso-dijo Luis.
Claudia miró al cielo y vio la luna llena.
-Vamos-dijo Luis.
Fueron a hacia el monstruo por detrás, aunque cuando ya casi estaban allí, Claudia vio una serpiente y gritó.
El monstruo se dio la vuelta y los vio, todos empezaron a dar marcha atrás y a correr, todos, excepto Luis.
-Isabel, para-dijo Luis.
El monstruo se paró y lo miró.
-Supuse que te convertirías en ese monstruo, así que traje una flor sangrienta-dijo Luis.
Cogió la flor y la olió, con cuidado de no pincharse y la tiró, el monstruo poco a poco desapareció y apareció una joven.
-Isabel-dijo Luis y la abrazó.
Entonces se besaron, pero no vieron que había alguien detrás de Isabel.
Isabel cayó al suelo, tenía un cuchillo en la espalda.
Detrás de ella estaba Susana.
-Se acabó-dijo ella.
Luis se agachó y la agarró.
-Isabel, no te vayas-dijo Luis.
-Ya no me puedes esperar-dijo ella-Cásate con alguien, yo te quiero pero me voy.
-No Isabel, no te vas a ir, Hugo ayúdame-se giró y solo vio a Claudia.
-No podrás salvarla-dijo Claudia.
-Si que se puede-dijo Luis, estaba llorando-Isabel espera un poco. Claudia toma las llaves del coche y traelo aquí y la llevaremos al hospital.
Claudia negó con la cabeza y señaló a Isabel. Luis miró a Isabel, tenía la mirada perdida y no respiraba pero había algo raro, sonreía. Luis tuvo que comprobar varias veces que estaba muerta.
Varias semanas después:
Luis estaba en el cementerio y observaba la lápida de Isabel, junto a él estaba Elena.
-¿Sabes cuáles fueron sus últimas palabras?-dijo Luis a Elena.
Elena negó con la cabeza.
-Que me casara con alguien, ya no podía esperarla-dijo Luis y empezó a sollozar.
Claudia sujetaba la escopeta hacia arriba y Hugo y ella estaban forcejeando.
-Claudia, para-dijo Susana.
Claudia cogió la escopeta y la lanzó muy lejos.
-Lo siento papá y mamá pero no puedo permitirlo-dijo Claudia.
Se puso delante de Isabel y Luis, seguro que a ella no la disparaban sus padres, Hugo fue hacia la escopeta.
-Hija-dijo Susana-Mira lo que le hizo a tu hermano.
Isabel desvió la mirada de Susana, se notaba que ese comentario la había incomodado.
-Lo sé-dijo Claudia-Todo el mundo comete errores, mamá y hay que saber perdonar, por suerte no mató a Darío.
Hugo apareció con la escopeta.
Claudia, quítate-dijo Hugo.
-¡No!-exclamó Claudia.
Entonces Hugo dio una bofetada a Claudia y cayó al suelo, al caer al suelo se golpeó en la frente y se hizo un corte. Claudia se tocó la frente y vio que tenía sangre, entonces Isabel le pasó algo raro.
Empezó a convulsionarse y después se cayó al suelo, Susana gritó de terror y Luis miró al cielo, había luna llena.
-Oh no-dijo.
Cogió a Claudia y empezaron a correr. Hugo y Susana estaban paralizados, y Hugo disparó al monstruo pero la bala no le hizo nada, entonces descubrieron que la mejor manera era huir. Así que, torpemente, salieron corriendo.
Luis, Claudia, Hugo y Susana corrían sorteando los árboles intentando huir del monstruo, pero el monstruo medía dos metros y en dos zancadas estaba allí.
Entonces Claudia cayó en un agujero y Luis cayó también. Hugo y Susana se escondieron junto a ellos.
El monstruo pasó de largo y todos se levantaron.
-¿Qué ocurre?-preguntó Claudia.
-Isabel se convierte cada luna llena en... eso-dijo Luis.
Claudia miró al cielo y vio la luna llena.
-Vamos-dijo Luis.
Fueron a hacia el monstruo por detrás, aunque cuando ya casi estaban allí, Claudia vio una serpiente y gritó.
El monstruo se dio la vuelta y los vio, todos empezaron a dar marcha atrás y a correr, todos, excepto Luis.
-Isabel, para-dijo Luis.
El monstruo se paró y lo miró.
-Supuse que te convertirías en ese monstruo, así que traje una flor sangrienta-dijo Luis.
Cogió la flor y la olió, con cuidado de no pincharse y la tiró, el monstruo poco a poco desapareció y apareció una joven.
-Isabel-dijo Luis y la abrazó.
Entonces se besaron, pero no vieron que había alguien detrás de Isabel.
Isabel cayó al suelo, tenía un cuchillo en la espalda.
Detrás de ella estaba Susana.
-Se acabó-dijo ella.
Luis se agachó y la agarró.
-Isabel, no te vayas-dijo Luis.
-Ya no me puedes esperar-dijo ella-Cásate con alguien, yo te quiero pero me voy.
-No Isabel, no te vas a ir, Hugo ayúdame-se giró y solo vio a Claudia.
-No podrás salvarla-dijo Claudia.
-Si que se puede-dijo Luis, estaba llorando-Isabel espera un poco. Claudia toma las llaves del coche y traelo aquí y la llevaremos al hospital.
Claudia negó con la cabeza y señaló a Isabel. Luis miró a Isabel, tenía la mirada perdida y no respiraba pero había algo raro, sonreía. Luis tuvo que comprobar varias veces que estaba muerta.
Varias semanas después:
Luis estaba en el cementerio y observaba la lápida de Isabel, junto a él estaba Elena.
-¿Sabes cuáles fueron sus últimas palabras?-dijo Luis a Elena.
Elena negó con la cabeza.
-Que me casara con alguien, ya no podía esperarla-dijo Luis y empezó a sollozar.
Epílogo
12 años después:
Me llamo Luis, tengo ya una mujer y dos hijos, mi mujer es Elena y mis hijos se llaman Isabel (la mayor) y Darío (el pequeño, de tres años) Además Elena está otra vez embarazada aunque no se si será niño o niña.
Ya no vivo en Torrelaguna, decidimos mudarnos a Madrid, vivimos en un barrio tranquilo. Me hubiera gustado más formar una familia con Isabel pero bueno, Elena es muy guapa.
Darío, el niño que atacó Isabel, murió hará unos seis años de una enfermedad muy rara. Perdoné a Hugo pero no me hablo con Susana, Claudia se fue también de Torrelaguna.
Espero que ese rosal que se encuentra en Barcelona, no vuelva a pinchar a ninguno más.
Me llamo Luis, tengo ya una mujer y dos hijos, mi mujer es Elena y mis hijos se llaman Isabel (la mayor) y Darío (el pequeño, de tres años) Además Elena está otra vez embarazada aunque no se si será niño o niña.
Ya no vivo en Torrelaguna, decidimos mudarnos a Madrid, vivimos en un barrio tranquilo. Me hubiera gustado más formar una familia con Isabel pero bueno, Elena es muy guapa.
Darío, el niño que atacó Isabel, murió hará unos seis años de una enfermedad muy rara. Perdoné a Hugo pero no me hablo con Susana, Claudia se fue también de Torrelaguna.
Espero que ese rosal que se encuentra en Barcelona, no vuelva a pinchar a ninguno más.
FIN
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