30 ago 2011

Capítulo III

Era de noche y Claudia hablaba con sus amigos, estaban en su coche, Darío miraba por la ventanilla aburrido, aunque no veía nada más que la silueta de los árboles que pasaban. Se dirigían a la casa abandonada y pronto llegaron, montaron las tiendas de campaña y encendieron una hoguera.
-Claudia-dijo Darío-Estoy muy cansado, ¿puedo ir a dormirme?
-Sí-dijo Claudia.
Darío se metió en la tienda de campaña de su hermana. La tienda era de color violeta y hacía mucho calor dentro, cogió su cantimplora y bebió agua, de pronto oyó un grito descomunal.
Claudia y sus amigos hablaban cuando también oyeron ese grito.
-¿Qué era eso?-preguntó uno de los amigos.
Seguidamente oyeron un aullido horrible que paralizó a todo el mundo y de lejos distinguieron una silueta, era grande, debía medir unos dos metros. Tenía unos ojos rojos como un rubí, distintivamente todos salieron corriendo y se olvidaron de Darío, entonces la silueta empezó a perseguirlos, en ese momento Darío se asomó y vio la silueta a pocos pasos de él, gritó y Claudia se dio cuenta de que no estaba.
-¡Darío!-gritó.
Darío fue mordido por ese monstruo y cayó al suelo.

Darío se despertó y vio que estaba en el suelo, a su alrededor estaban su hermana y sus amigos, en el suelo vio sangre y se tocó el cuello que le escocía, era como si le hubieran clavado mil agujas a la vez en el cuello.
-No te toques-dijo Claudia.
Darío empezó a llorar, a gritar y a convulsionarse.
-¿Qué le pasa?-preguntó uno de ellos.
-No lo se Jorge, ve al pueblo rápido-dijo Claudia.
Jorge corrió hacia el coche pero cuando estaba allí vio una gran abolladura en el tejado del coche.
-Ostras-fue lo único que dijo.
Dos de los jóvenes cogieron a Darío por brazos y piernas y se lo llevaron al coche de otro de ellos.
El asiento del coche no tardó en llenarse de sangre y Darío perdía cada vez más sangre.
-No te mueras, hermano-sollozaba Claudia.
Pronto llegaron a Torrelaguna y despertaron a Hugo y a su mujer.
Vieron a Darío y llamaron a un médico.
El médico examinó la herida.
-¿Qué le mordió?-preguntó a Claudia.
-No sé, nosotros vimos la silueta de lejos y no sabiamos que era-dijo Claudia asustada- ¿Se va a morir?
-No-contestó el médico-Pero estará en coma bastante tiempo.
Hugo, su mujer y Claudia se asustaron.

Al día siguiente Luis cogió el periódico y vio un artículo espantoso.

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