Luis abrió los ojos y vio que no estaba ni herido ni muerto, se giró para ver si Isabel estaba bien y vio que ella también estaba sorprendida, entonces señaló a Hugo y Luis se dio la vuelta.
Claudia sujetaba la escopeta hacia arriba y Hugo y ella estaban forcejeando.
-Claudia, para-dijo Susana.
Claudia cogió la escopeta y la lanzó muy lejos.
-Lo siento papá y mamá pero no puedo permitirlo-dijo Claudia.
Se puso delante de Isabel y Luis, seguro que a ella no la disparaban sus padres, Hugo fue hacia la escopeta.
-Hija-dijo Susana-Mira lo que le hizo a tu hermano.
Isabel desvió la mirada de Susana, se notaba que ese comentario la había incomodado.
-Lo sé-dijo Claudia-Todo el mundo comete errores, mamá y hay que saber perdonar, por suerte no mató a Darío.
Hugo apareció con la escopeta.
Claudia, quítate-dijo Hugo.
-¡No!-exclamó Claudia.
Entonces Hugo dio una bofetada a Claudia y cayó al suelo, al caer al suelo se golpeó en la frente y se hizo un corte. Claudia se tocó la frente y vio que tenía sangre, entonces Isabel le pasó algo raro.
Empezó a convulsionarse y después se cayó al suelo, Susana gritó de terror y Luis miró al cielo, había luna llena.
-Oh no-dijo.
Cogió a Claudia y empezaron a correr. Hugo y Susana estaban paralizados, y Hugo disparó al monstruo pero la bala no le hizo nada, entonces descubrieron que la mejor manera era huir. Así que, torpemente, salieron corriendo.
Luis, Claudia, Hugo y Susana corrían sorteando los árboles intentando huir del monstruo, pero el monstruo medía dos metros y en dos zancadas estaba allí.
Entonces Claudia cayó en un agujero y Luis cayó también. Hugo y Susana se escondieron junto a ellos.
El monstruo pasó de largo y todos se levantaron.
-¿Qué ocurre?-preguntó Claudia.
-Isabel se convierte cada luna llena en... eso-dijo Luis.
Claudia miró al cielo y vio la luna llena.
-Vamos-dijo Luis.
Fueron a hacia el monstruo por detrás, aunque cuando ya casi estaban allí, Claudia vio una serpiente y gritó.
El monstruo se dio la vuelta y los vio, todos empezaron a dar marcha atrás y a correr, todos, excepto Luis.
-Isabel, para-dijo Luis.
El monstruo se paró y lo miró.
-Supuse que te convertirías en ese monstruo, así que traje una flor sangrienta-dijo Luis.
Cogió la flor y la olió, con cuidado de no pincharse y la tiró, el monstruo poco a poco desapareció y apareció una joven.
-Isabel-dijo Luis y la abrazó.
Entonces se besaron, pero no vieron que había alguien detrás de Isabel.
Isabel cayó al suelo, tenía un cuchillo en la espalda.
Detrás de ella estaba Susana.
-Se acabó-dijo ella.
Luis se agachó y la agarró.
-Isabel, no te vayas-dijo Luis.
-Ya no me puedes esperar-dijo ella-Cásate con alguien, yo te quiero pero me voy.
-No Isabel, no te vas a ir, Hugo ayúdame-se giró y solo vio a Claudia.
-No podrás salvarla-dijo Claudia.
-Si que se puede-dijo Luis, estaba llorando-Isabel espera un poco. Claudia toma las llaves del coche y traelo aquí y la llevaremos al hospital.
Claudia negó con la cabeza y señaló a Isabel. Luis miró a Isabel, tenía la mirada perdida y no respiraba pero había algo raro, sonreía. Luis tuvo que comprobar varias veces que estaba muerta.
Varias semanas después:
Luis estaba en el cementerio y observaba la lápida de Isabel, junto a él estaba Elena.
-¿Sabes cuáles fueron sus últimas palabras?-dijo Luis a Elena.
Elena negó con la cabeza.
-Que me casara con alguien, ya no podía esperarla-dijo Luis y empezó a sollozar.
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