Al día siguiente Luis se levantó como cualquier día y desayunó, en ese momento sonó el teléfono.
-Luis-dijo Elena-No vengas hoy a trabajar.
-¿Por?-preguntó.
-Van a matar a Isabel porque dicen que es el monstruo.
-¡¿Qué?!-gritó Luis.
Colgó y se vistió lo más rápido que pudo, tenía que llegar lo más rápido posible a casa de Isabel, antes de que llegara todo el pueblo.
Cogió el coche y fue a la villa de Isabel, llegó antes que los otros y entró rápido en el jardín, llegó al porche y llamó insistentemente al timbre.
-¿Qué ocurre?-preguntó Isabel.
-Huyamos-dijo Luis-Vámonos lejos de la Comunidad de Madrid, muy lejos, a Valencia, a Málaga, a Baleares, te quieren matar.
-¿Qué?-preguntó Isabel.
-Te quieren matar, Isabel, todos, pero yo no, yo te quiero, siempre te he querido-llevaba preparando el discurso durante veintitrés años-y siempre te querré, llevo veintitrés años intentando decírtelo. Por favor huyamos de aquí.
-No puedo Luis, lo siento, no sería buena idea.
-¿Por qué no?-preguntó Luis-Has roto con L´abregal.
-L´abregal murió-dijo Isabel y empezó a llorar.
Luis se quedó tieso en el sitio, en ese momento se giró y vio gente que llegaba a la verja.
-Isabel, tenemos que escondernos-dijo Luis y la condujó detrás de la casa.
Miró hacia la verja y vio como entraba gente, entre ellos Hugo y Susana.
-Traidor-murmuró.
Se dio la vuelta y vio a Isabel que tocaba las rosas y cerraba los ojos.
-Isa-dijo Luis-tenemos que irnos-no contestó-¡Isabel!
Isabel reaccionó y fue tras él, llegaron a la parte de atrás de la verja y saltaron.
Luis e Isabel fueron por el bosque y llegaron al coche de Luis.
-Sube-dijo Luis.
Se subieron al coche los dos y huyeron. Pero cometieron el error de que Claudia estaba allí. Cogió el móvil y comprobó la cobertura, no tenía así que fue corriendo, llegó hasta Hugo.
-Papá, Luis e Isabel han huído en coche.
Hugo, Susana y Claudia cogieron el coche y los siguieron.
Luis e Isabel llegaron a Redueña y pararon un rato.
-Tenemos que enfrentarnos-dijo Isabel.
-No-contestó Luis-¿Por qué L´abregal está muerto?
-Porque lo maté yo-dijo Isabel-Me convierto en una bestia por culpa de las flores rojas, me pinché con una y me convertí en eso y cada noche me convierto y a veces me encerro en el sótano, pero a veces no podía controlarlo y salía de la casa y atacaba, esas flores, las he llamado flores sangrientas, porque son horribles y provocan sangre.
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